Trichoderma sp.: un hongo guardián de las plantas

Frutas, legumbres, deliciosas verduras…todo llega a nuestra mesa tras ser cultivado con el mayor de los esmeros. Desafortunadamente, muchos de los alimentos que consumimos son previamente tratados con fertilizantes y pesticidas químicos que mantiene al margen a las plagas y aseguran el crecimiento de los cultivos, pero que pueden tener un impacto en la salud de los consumidores.

Ante esta realidad, los agentes de control biológico han ido tomando fuerza en las últimas décadas como una mejor opción para controlar plagas en los cultivos. Un agente microbiano de control biológico es cualquier microorganismo capaz de combatir los hongos y otros patógenos en las plantas. Los fungicidas microbianos están ganando aceptación pues son aparentemente inofensivos para humanos e insectos polinizadores y no constituyen amenazas al medio ambiente.

Entre los agentes de control biológico más conocidos y utilizados están los hongos del género Trichoderma. Estos hongos pueden controlar el crecimiento de patógenos de varias formas. Una de ellas es que compiten directamente con los patógenos por nutrientes y espacio físico, evitan la germinación de esporas y el crecimiento de otros microorganismos gracias a la alteración del pH del medio o la producción de antibióticos y compuestos volátiles que inhiben el crecimiento de patógenos. También pueden parasitar otros hongos y matarlos antes de que colonicen a los cultivos.

Trichoderma crece rápidamente en el suelo pues es resistente a varios compuestos tóxicos ahí presentes. Este hongo es capaz de adaptarse a un variado rango de pH, lo cual le permite crecer con facilidad en diversos ambientes, aunque prefiere los suelos ácidos. Trichoderma también puede promover el crecimiento de las plantas al asociarse a la raíz y estimular sus defensas, lo que se conoce como efecto bioestimulante.

Por ejemplo, recubrir semillas con diferentes dosis del Trichoderma ha promovido la germinación de plantas de cebolla, soya, trigo, tomate y berenjena. También ha disminuido la mortalidad por patógenos del suelo comparados con otras semillas tratadas con fungicidas químicos. Se ha observado que también mejora el crecimiento de lechuga, tomate y pimienta y controlar el crecimiento del patógeno Rhizoctonia solani en garbanzo.

Entender la diversidad genética de las especies de Trichoderma y sus mecanismos de biocontrol es importante para un adecuado desarrollo de técnicas de control de plagas. ¿Quién dijo que estudiar a los hongos sería aburrido? 😉

Referencias

Bastakoti, S., Belbase, S., Manandhar, S., & Arjyal, C. (2017). Trichoderma species as Biocontrol Agent against Soil Borne Fungal Pathogens. Nepal Journal of Biotechnology, 5(1), 39–45.

Kumar, M., & Ashraf, S. (2017). Role of Trichoderma spp. as a Biocontrol Agent of Fungal Plant Pathogens. In V. Kumar, M. Kumar, S. Sharma, & R. Prasad (Eds.), Probiotics and Plant Health (pp. 1–600). Springer Nature Singapore.

Sharma, P. K., & Gothalwal, R. (2017). Trichoderma: A potent Fungus as Biological Control Agent. In J. S. Singh & G. Seneviratne (Eds.), Agro-Environmental Sustainability (Vol. 1, pp. 1–316). Springer International Publishing.

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