Microscópicas y potencialmente deliciosas: las microalgas

Imagen de portada: https://news.okstate.edu/

Juan Pablo tiene cuatro años y es un explorador empedernido. A su corta edad, no le importa ensuciar su ropa con tal de descubrir el mundo. Un bosquecito con varios estanques, que queda cerca de la casa de su abuelo, es uno de los sitios preferidos de Juan Pablo para ir de excursión y admirar los misterios de la naturaleza.

En uno de los estanques del bosque, se fascinó al ver un manto verde cubriendo la superficie del agua. Juan Pablo no le teme a nada, así que metió su mano con decisión e intentó sacar un puñado de esa masa verde. Casi no pudo agarrar nada, pero unos minúsculos puntitos verdes se quedaron adheridos a la palma de su mano. Mirando los puntitos con curiosidad, se preguntó si esa masa estaba lejos de ser una sola cosa, sino miles de minúsculas “cositas”.

Juan Pablo no lo sabe todavía, pero las microalgas (algas microscópicas) no pueden ser detectadas a simple vista cuando se trata de una sola de ellas, pero al juntarse forman esa masa verde que flota sobre el agua o se adhiere a las rocas. Y al pequeño Juan Pablo no se le ha ocurrido que lo que se ha adherido a su mano podría ser comestible, aunque se trate de una idea tan antigua que a lo mejor se sorprendería al saberlo.

Del agua al plato

Existen registros que datan de hace 14 000 años atrás donde se documenta el consumo de algas en la región que hoy es Chile. También existen registros de que los aztecas cosechaban el alga espirulina del lago Texcoco para su consumo. En la actualidad, el crecimiento poblacional, la escasez de alimentos y la búsqueda de nuevas fuentes de nutrientes han puesto a las microalgas nuevamente en la mira como un potencial alimento.

Si hablamos de algas comestibles, es fácil pensar en aquellas del género Porphyra, conocidas comúnmente como nori e ingredientes recurrentes de la cocina japonesa. Si bien esta no es una microalga sino un alga macroscópica, es un ejemplo del éxito de las algas como alimento entre los seres humanos. 

Pero, ¿y las microalgas? Algunas especies han obtenido el grado GRAS (“Generalmente reconocido como seguro”, por sus siglas en inglés) que otorga la Administración de Alimentos y Medicamentos estadounidense (conocida como FDA) y pueden ser consumidas sin peligro. Sin embargo, en otros países sometidos a sus propias regulaciones existen pocas o ninguna especie calificada para el consumo humano. Y es que para ser consideradas seguras para el consumo, las algas deben pasar por un largo, minucioso y costoso proceso que no siempre culmina con éxito.

Pequeñitas y nutritivas

Algunas de las microalgas que han obtenido el grado GRAS presentan cerca del 70% de su peso seco en proteína, como es el caso de Arthrospira platensis. Otras contienen un 40% de proteína, lo cual es bastante alto si se compara con otras fuentes vegetales como la soya o el arroz, que tienen un contenido de 38% y 10% de proteína, respectivamente, e incluso tienen valores más altos de proteína que las fuentes de origen animal.

Arthrospira platensis (pixabay.com).

Los lípidos o grasas también están presentes en las microalgas. Auxenochlorella protothecoides, por ejemplo, acumula cerca del 70% de su peso seco en grasas. Los mariscos son una fuente tradicional de ácidos grasos, principalmente de omega-3, pero al consumir los peces gran cantidad de microalgas en su dieta, ellas podrían constituir la principal fuente de lípidos de los peces. Por lo tanto, las microalgas podrían ser una opción para reemplazar suplementos de aceite de pescado como fuente de ácidos grasos. El contenido nutricional de las microalgas incluye también vitaminas, minerales, sustancias antioxidantes y algunos azúcares.

Desafíos a la vista

Para que las microalgas se conviertan en un alimento masivo, todavía deben superar algunos desafíos. Su producción debe mejorar para que sea económicamente viable, al igual que sus características organolépticas (apariencia, sabor, olor, etc.), calidad nutricional y superar restricciones en las regulaciones de consumo de alimentos en varios países.

Conocer la biología y genética de las microalgas de interés para el consumo es uno de los pasos más importantes para mejorar su producción. De esta manera, se podrían desarrollar técnicas de cultivo eficientes, así como herramientas (tradicionales y moleculares) para mejorar su valor nutricional y para que sean agradables al consumo.

Y quien sabe, a lo mejor Juan Pablo, el pequeño de cuatro años con quien inició esta historia, pueda disfrutar en el futuro de una buena comida acompañada con microalgas.

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Bibliografía

Camacho, F., Macedo, A., & Malcata, F. (2019). Potential industrial applications and commercialization of microalgae in the functional food and feed industries: A short review. Marine Drugs, 17(6).

Torres-Tiji, Y., Fields, F. J., & Mayfield, S. P. (2020). Microalgae as a future food source. Biotechnology Advances, 41.

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